Una Patente es un título que reconoce el derecho de explotar en exclusiva la invención patentada, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular. Como contrapartida, la Patente se pone a disposición del público para general conocimiento.
La Patente puede referirse a un procedimiento nuevo, un aparato nuevo, un producto nuevo o un perfeccionamiento o mejora de los mismos. La duración de la Patente es de veinte años a contar desde la fecha de presentación de la solicitud. Para mantenerla en vigor es preciso pagar tasas anuales a partir de su concesión.
El número de patentes determina el grado de innovación de un territorio. En el caso español es la Oficina Española de Patentes y Marcas la encargada de su gestión y concesión. Por comunidades autónomas, son Cataluña y Madrid las que más han solicitado, 752 y 551 respectivamente, frente a las 334 Andalucía (cuarta). Si nos fijamos en el ratio de solicitudes por cada millón de habitantes, las diferencias aumentan. Frente a la media española de 76, Andalucía queda por debajo, con un ratio de 45 (cuarta por la cola), mientras que Navarra alcanza 200, casi triplicando la del país.
A estos datos les unimos cómo en 2006 se redujo, respecto a 2005, el número de patentes concedidas en un tercio. El sector que ha contado con una cifra más alta de patentes que han conseguido el visto nuevo es el de las necesidades corrientes de la vida, seguido de la química y metalurgia, así como industrias diversas y transportes.