Las Rutas del Vino y el Brandy del Marco de Jerez han dado un paso de gigante para su definitiva consolidación, tras conocerse en la Junta Directiva de la Asociación celebrada ayer que el número de empresas que se han integrado en el proyecto se ha incrementado en un 42% desde comienzos de este año.
La Asociación de las Rutas del Vino y el Brandy del Marco de Jerez ha alcanzado en menos de diez meses la cifra de 117 asociados privados de los nueve municipios del Marco de Jerez: Chiclana, Chipiona, El Puerto de Santa María, Jerez, Lebrija, Puerto Real, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena. Esto la convierte en una de las Rutas del Vino que cuentan con más integrantes de la iniciativa privada en nuestro país, pese a lo reciente de su creación y certificación oficial.
Los responsables de la Asociación han achacado este “fuerte incremento” a un “aumento de la concienciación sobre la importancia del turismo enológico como oportunidad de futuro en el Marco de Jerez”. Empresas y administraciones se han concienciado de la necesidad de aprovechar el potencial de este nuevo sector turístico que se encuentra actualmente en auge en otras regiones vitivinícolas del mundo.
Las empresas de todo el Marco de Jerez se han volcado con las Rutas del Vino y el Brandy, lo que llevó ayer a la Junta Directiva de la Asociación a aprobar la incorporación de nueve vocales nuevos (2 de hoteles, 2 de restaurantes, 2 de centros de visita, uno de agencias receptivas, uno de museos y uno de aulas de cata y tiendas de vino). Esto supone dar entrada al sector privado en una Junta en la que hasta ahora sólo estaban representados los nueve Ayuntamientos del Marco de Jerez y los Consejos Reguladores del Vino y el Brandy.
Llegados a este punto de crecimiento y consolidación, los responsables de la Asociación acordaron ayer solicitar al Ministerio de Turismo la puesta en marcha de un Plan de Dinamización Turística para las Rutas del Vino y Brandy del Marco de Jerez. Este Plan recogerá todas las necesidades que tiene el Marco en materia de desarrollo del enoturismo, a través de dos fases. En una primera fase se estudiará en profundidad la situación actual del turismo enológico en la zona, para a partir de ahí construir un Plan de Mejora con el fin de adecuar activos, personal e infraestructuras a las necesidades que plantea la demanda de este nuevo segmento turístico. Al mismo tiempo, está previsto materializar las Rutas del Vino como un producto turístico dirigido al mercado nacional e internacional, tanto a través del apoyo ya expresado por Turespaña, como directamente por medio de las agencias de viajes que forman parte de la Asociación.
Por otro lado, la Asociación de las Rutas aprobó ayer un Plan de Acción a corto plazo para continuar la labor de divulgación de la importancia del enoturismo en todo el Marco de Jerez y afianzar el crecimiento del proyecto. “No cabe duda de que con cerca de 120 asociados privados la Asociación es una plena realidad y ahora lo que hay que hacer es dar los pasos definitivos para garantizar su futuro”. Entre las primeras acciones en este sentido, destaca la celebración en Jerez, el próximo diciembre, del Primer Congreso Internacional de Turismo Enológico.
¿Qué es la Asociación de las Rutas del Vino y Brandy?
La Asociación de las Rutas del Vino y el Brandy del Marco de Jerez está compuesta en la actualidad por cerca de 130 asociados de toda índole. Están integrados los nueve Ayuntamientos de los municipios que configuran geográficamente el marco de Jerez: Chiclana, Chipiona, El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Lebrija, Puerto Real, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena; los Consejos Reguladores del Vino de Jerez, Manzanilla, Vinagre de Jerez y Brandy de Jerez; y una importante presencia privada, protagonista al fin y al cabo de este proyecto colectivo: Hoteles, Restaurantes, y Centros de Visitas de Bodegas de los nueve municipios del Marco, además de museos, empresas de ocio, aulas de cata y vinotecas, agencias de viaje, etc..
Oportunidades del turismo enológico
El desarrollo de este turismo del vino va a traer ventajas muy claras para aquellas zonas vitivinícolas que se incorporen al proyecto. La creación de empleo, la atracción de mayor número de visitantes, el aumento de la cifra de consumidores, la captación de un perfil de turista de mayor poder adquisitivo o la revalorización de los recursos propios (bodegas y viñedos) para su uso turístico pueden ser algunas de las consecuencias positivas que traerá consigo la apuesta decidida por el enoturismo. Sólo baste recordar que el gasto medio de un visitante “enoturista” a una bodega del Napa Valley es de 90 euros, frente a los menos de 10 euros de media de España, o que el 20% de las ventas de las bodegas de zonas vinícolas en auge como Australia o Alsacia viene dado por la venta directa al turista.